"Yo soy Activo 20-30 y tengo el honor de pertenecer a la organización más grande del mundo" nos dice con frecuencia un ex Presidente de Activo 20-30 Internacional. Claro, el es Activo 20-30 y ama su organización, así que quizás no sea el punto de referencia más neutral. Pero me gustaría compartir con usted, estimado(a) lector(a), porque yo, Andrés Julián Gómez, presidente de mi Club Activo 20-30 Bogotá D.C., también piensa esto.
Hace unos 3 años asistí a mi primer evento de Activo 20-30, por una invitación de una amiga. Ella me habló solo un poco acerca de su organización, pero principalmente me dijo que me invitaba a ayudar a unos niños pobres a los cuáles les iban a llevar una brigada odontológica. En esta brigada, vi como unos 80 niños, entre los 3 y 12 años, aprendían a lavarse los dientes en medio de una calle (no tiene tráfico vehicular) y escupiendo en la acera. No era el escenario más bonito, pero me despertó el sentimiento de ayudar a la comunidad, que siempre lo había tenido pero que estaba dormido. Este día fue clave para mí y esa misma tarde decidí que quería ingresar a Activo 20-30.



